





En la calle Castillo 22.
Abierta en la posguerra (años 40 del siglo XX), demuestra que los azulejos fabricados en Castellón ya gozaban de merecida fama entonces.
Se trata de un rótulo muy decorativo y castizo pero con una tipografía, como correspondía al ambiente de la época, que resulta tan anacrónica como folclórica.